La vitamina C, el principio activo que marca un antes y un después
Tener LA PIEL JOVEN depende de factores extrínsecos en un 80% (radiaciones UV, radicales libres, estrés, falta de ejercicio y dieta pobre) e intrínsecos en un 20% (genética). Por esto, una buena prescripción y la constancia en los tratamientos, junto con la rutina diaria en casa, influyen de manera muy importante.
En este articulo nos gustaría hablarte de uno de los principios activos que últimamente se ha comprobado que es altamente antioxidante y que se ha convertido en un potente tratamiento para el cuidado de la piel; la vitamina C (también conocida como ácido ascórbico).
Es una vitamina fundamental para nuestro cuerpo, pero el organismo no es capaz de sintetizarla por sí mismo, por lo que deberemos obtenerla de manera externa.
La radiación solar, la luz azul, al estrés, la dieta pobre y la falta de ejercicio provocan daño en el ADN de las células de la piel acelerando el proceso de envejecimiento. Para prevenir el envejecimiento prematuro necesitamos de vitamina C para que nos aporte una mayor protección antioxidante. Sin este principio activo, el porcentaje de radicales libres sería muy elevado y esto haría que las células envejecieran más rápidamente. Entre sus funciones, está la formación de colágeno, la inhibición de la producción de melanina, la mejora de la barrera del tejido cutáneo, así como funciones de cicatrización y de anti-inflamación.
La vitamina C es altamente inestable y para poder apreciar sus beneficios, tenemos que asegurarnos de que esté bien estabilizada, ya que tanto con el oxigeno como con la luz, se degrada. Tampoco puede contener agua, ya que perdería por completo su actividad en la piel y se convertiría en pro-oxidante, por lo que el efecto sería el contrario al que buscamos y promoveríamos el envejecimiento celular. Para que esto no ocurra, tiene que aparecer encapsulada, contener vitamina E y con una buena concentración (del 10 al 30 %). Su PH óptimo esté entre el 3,0 y el 3,2 (alcalino) para conseguir una mayor penetración en la piel y en consecuencia unos mejores resultados.
Produce un efecto inmediato que se mantiene a largo plazo. Esta vitamina nos aportará luminosidad, hidratación, tono unificado y disminuirá la sensación de piel cansada. Por el contrario, su deficiencia puede llevar a una mala cicatrización, a debilidad muscular o a un agotamiento de las fibras.
Los resultados pueden ser complementados ingiriendo alimentos ricos en Vitamina C , como por ejemplo cítricos, piña, melón, pimientos, kiwi, brócoli, fresas, etc. Además, añadiendo suplementos orales de nutricosmética con vitamina C, nos aseguraremos de que llegue a las capas más profundas de la piel. Para potenciar estos resultados es altamente recomendable combinarla con otros antioxidantes, como la vitamina A, consiguiendo juntos un efecto sinérgico y necesario para retrasar el envejecimiento y solucionar las alteraciones estéticas.
Os lo explicaremos en el siguiente post.
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